Envíos USA/Canadá -6-8 días háb - 10$ USD

Su cesta

Su cesta está actualmente vacía.

Cómo volver a la rutina con gusto: rituales de hogar para septiembre

Cómo volver a la rutina con gusto: 7 rituales de hogar para septiembre

Septiembre tiene algo de enero, pero con mejor temperatura.

Volvemos de las vacaciones con esa extraña mezcla de ganas de empezar cosas y pocas ganas de volver a los horarios. Regresan el despertador, el colegio, el trabajo, las agendas y las tardes que, casi sin darnos cuenta, empiezan a hacerse un poquito más cortas.

Pero volver a la rutina no tiene por qué significar volver de golpe a las prisas. Volver a la rutina después de las vacaciones es más fácil cuando recuperamos los horarios y hábitos de forma progresiva. Pequeños rituales cotidianos —como desayunar con calma, leer, caminar, preparar una merienda o crear un momento de descanso al llegar a casa— ayudan a dar estructura al día sin convertir septiembre en una lista interminable de propósitos.

De hecho, este puede ser un buen momento para recuperar esos pequeños rituales de hogar que hacen los días un poco más agradables: preparar el café sin mirar todavía el teléfono, leer unas páginas antes de dormir, encender una vela al caer la tarde o sacar esa manta que llevaba meses guardada.

Porque un ritual cotidiano no tiene que ser nada extraordinario. Es simplemente un gesto que repetimos con intención y que nos ayuda a marcar un momento del día: el comienzo de la mañana, la llegada a casa o el instante de bajar el ritmo antes de dormir.

Y para eso no hace falta comprar nada nuevo. Muchas veces basta con volver a mirar las cosas que ya tenemos alrededor.

Café servido en taza y cafetera de peltre roja durante una mañana de septiembre

1. Recupera el café tranquilo de la mañana

Hay mañanas en las que el día empieza antes incluso de que nosotros hayamos terminado de despertarnos. Suena el despertador, miramos el teléfono, llegan mensajes, correos, noticias… y cuando queremos darnos cuenta ya estamos metidos de lleno en la jornada.

Por eso nos gusta tanto recuperar algo tan sencillo como preparar el café y sentarnos cinco o diez minutos a tomarlo tranquilamente. Y si además lo hacemos en una de esas tazas que nos gusta coger entre las manos, mejor.

Las tazas de peltre forman parte de esos objetos sencillos que parecen hechos para usarse sin demasiados miramientos. El peltre, como llamamos habitualmente al acero con esmalte vitrificado, es un material ligero y muy resistente que lleva generaciones presente en objetos cotidianos de cocina. Platos, tazas y cafeteras resultan especialmente prácticos para casa, el campo, el camping o los viajes.

El esmalte puede desconcharse con el uso, pero la estructura metálica permanece. Y quizá por eso nos gusta tanto en Real Fábrica: es uno de esos objetos de toda la vida que ganan carácter a medida que se usan.

Nosotras somos bastante partidarias de eso: de que los objetos buenos se usen. Que acumulen desayunos, sobremesas, viajes y algún que otro desconchón.

Porque hay objetos que están más bonitos cuando se nota que han vivido.

Un pequeño ritual para septiembre: intenta dejar el teléfono lejos durante los primeros minutos del desayuno. Café, té, tostada y ventana. Poco más.
Libros y vela sobre una mesilla para recuperar el hábito de lectura

 

2. Deja un libro en la mesilla

Septiembre también puede ser el mes de volver a leer.

No hace falta proponerse cincuenta libros al año ni convertir la lectura en otra obligación más de la lista. A veces basta con dejar un libro en la mesilla para que resulte un poquito más fácil abrirlo.

Diez páginas antes de dormir. Un capítulo mientras desayunas el domingo. Un rato en el sofá cuando empieza a refrescar.

En una época en la que pasamos buena parte del día saltando de una pantalla a otra, leer tiene algo maravillosamente sencillo: durante un rato solo existe una historia.

Puedes elegir una novela, poesía, un libro de viajes, gastronomía o uno de esos libros que apetece abrir al azar.

En nuestra selección de libros para regalar hay muchos que nos gustan precisamente por eso: porque invitan a parar, curiosear y volver a ellos.

Y si el libro se queda a medias, tampoco pasa absolutamente nada. Mañana será otro día.

[ Quizás también te interese > Juegos tradicionales de España: la infancia que jugábamos en la calle ]

 

Babutxes artesanales de piel usadas como zapatillas de casa

 

3. Convierte la llegada a casa en un pequeño ritual

Hay un momento muy concreto que a veces olvidamos cuidar: el instante en el que volvemos a casa. Llegamos, dejamos las llaves, el bolso, los zapatos y seguimos mentalmente en la calle. Podemos hacer justo lo contrario.

Cambiarse de ropa. Abrir un momento las ventanas. Ponerse unas zapatillas cómodas. Encender una lámpara en lugar de todas las luces de la casa. Son gestos pequeños, pero ayudan a marcar una frontera entre el día de fuera y el día de dentro.

Las babutxes artesanales tienen mucho que ver con esa sensación. Las babutxes son unas zapatillas tradicionales de piel, ligeras y flexibles, ligadas a la artesanía mallorquina. Las nuestras se fabrican en Mallorca y están hechas en piel bovina. Son suaves, cómodas y de esas cosas que, una vez entran en casa, terminan formando parte del paisaje cotidiano.

Ese es quizá el mejor destino que puede tener un objeto artesanal: no quedarse reservado para las ocasiones especiales, sino acompañarnos todos los días.

Vela de violetas encendida al caer la tarde en casa

4. Recupera la casa cuando empieza a caer la tarde

En septiembre todavía hay días de sandalias y ventanas abiertas, pero la luz empieza a cambiar. Las tardes van acortándose y, casi sin querer, volvemos poco a poco hacia dentro.

Es un buen momento para recuperar las lámparas pequeñas, las velas y esa iluminación más cálida que habíamos olvidado durante el verano.

A nosotras nos gustan especialmente las velas de violetas por una razón que va mucho más allá del aroma.

La violeta está muy ligada a Madrid y forma parte de su imaginario popular, especialmente a través de los tradicionales caramelos de violetas. Son uno de esos sabores y aromas que despiertan recuerdos muy concretos en mucha gente: confiterías, meriendas, casas de abuelas, pequeños paquetes de caramelos que aparecían de vez en cuando.

Precisamente de ahí surgieron nuestras velas de violeta: nos dimos cuenta de que a mucha gente no solo le gustaban los caramelos por su sabor, sino por los recuerdos que despertaba su olor. Y quisimos llevar ese aroma también a casa.

El olfato tiene esa capacidad maravillosa de llevarnos a un lugar sin movernos del sitio. Así que encender una vela al terminar la jornada puede ser simplemente eso: una pequeña señal de que el día empieza a ir más despacio.

Mantas de mohair de Ezcaray en un rincón de casa

5. Saca una manta antes de necesitarla

Hay una tarde de septiembre —distinta cada año— en la que estás leyendo en el sofá y, de repente, notas un poco de fresco. Ese es el momento.

Las mantas de mohair de Ezcaray son especialmente agradables para estos primeros fríos. El mohair es una fibra natural que procede del pelo de la cabra de Angora y destaca por ser ligera y tener una gran capacidad de aislamiento térmico.

Como no tiene suficiente consistencia para tejerse por sí sola, necesita combinarse con otras fibras, como la lana. Por eso una manta de mohair no es 100 % mohair y su composición puede variar según el modelo.

Las nuestras se tejen en Ezcaray, La Rioja, en una empresa familiar fundada en 1930 que ha ido transmitiendo el oficio de generación en generación.

Pero, más allá de todos esos datos, hay una razón mucho más sencilla por la que nos gustan.

Una buena manta vive en el sofá.

Se usa mientras lees, ves una película, hablas durante horas con alguien o te quedas dormida sin querer después de comer.

Y si la cuidas bien, puede acompañarte durante muchos años.

Caramelos de violetas en una taza de peltre

6. Recupera la merienda

Hay costumbres que quizá no deberíamos haber abandonado al hacernos mayores y la merienda es una de ellas.

No tiene que ser nada elaborado: una pieza de fruta, un poco de pan, café, chocolate o uno de esos caramelos que guardamos en un tarro de la cocina.

Los caramelos de violetas tienen ese punto especial porque para muchas personas están unidos a recuerdos de infancia y a Madrid. Un pequeño caramelo puede parecer una tontería, pero a veces es precisamente eso lo que necesitamos a media tarde: parar cinco minutos.

7. Termina el día de una manera reconocible

De la misma forma que tenemos rutinas para empezar el día, también podemos tenerlas para terminarlo. Recoger un poco la cocina. Preparar una infusión. Bajar las luces. Leer. Poner música. Dejar preparado el desayuno del día siguiente.

No existe una fórmula universal. Lo importante es encontrar una pequeña secuencia que terminemos reconociendo como el momento de descansar.

Y quizá ahí esté la verdadera gracia de los rituales cotidianos: no hacen desaparecer las obligaciones ni convierten septiembre en agosto. Simplemente hacen que los días sean un poco más nuestros.

Infusión caliente servida en una taza de peltre blanca

¿Por qué ayudan los rituales a volver a la rutina?

Los rituales cotidianos ayudan a ordenar el día porque crean momentos reconocibles entre una actividad y otra.

No tienen que ser complicados ni requieren comprar objetos específicos. Pueden ser acciones tan sencillas como preparar café, caminar unos minutos, leer antes de dormir o encender una vela al terminar de trabajar. Lo importante es la repetición y, sobre todo, la intención.

Frente a la sensación de que septiembre exige volver a hacerlo todo de golpe, podemos recuperar las rutinas poco a poco y elegir cuáles queremos conservar.

Porque quizá volver a la rutina también pueda significar eso: volver a las cosas que nos hacen bien.

Detalle de mantas de mohair para las primeras tardes frescas de septiembre

Un ritual sencillo para cada momento del día

  • Por la mañana: prepara el desayuno sin mirar inmediatamente el teléfono y dedica cinco minutos a tomar el café tranquilamente.
  • A mediodía: levántate de la mesa, sal a caminar un rato o lee unas páginas lejos de la pantalla.
  • Al volver a casa: cámbiate de zapatos, abre las ventanas unos minutos y haz algún pequeño gesto que marque el final de la jornada.
  • Al caer la tarde: enciende una lámpara o una vela, prepara algo de merienda y deja que la casa vaya cambiando de ritmo contigo.
  • Por la noche: hazte una infusión, coge un libro y procura terminar el día un poco más despacio de como empezó.

Preguntas frecuentes sobre la vuelta a la rutina

¿Cómo volver a la rutina después de las vacaciones?

Lo más sencillo es recuperar los hábitos de manera progresiva en lugar de intentar reorganizar toda la vida el primer día. Volver a unos horarios reconocibles, reservar pequeños momentos de descanso y recuperar actividades cotidianas agradables puede hacer más amable la transición entre las vacaciones y septiembre.

¿Qué es un ritual cotidiano?

Un ritual cotidiano es una acción sencilla que repetimos de forma consciente y asociamos a un momento determinado del día. Puede ser preparar el café por la mañana, caminar después de comer, leer antes de dormir o encender una vela cuando termina la jornada.

¿Qué rituales podemos hacer en casa en septiembre?

Septiembre es un buen momento para recuperar hábitos relacionados con el hogar: desayunar con calma, volver a leer, preparar una merienda, ordenar nuestro rincón de descanso o sacar una manta para las primeras tardes frescas.

¿Hace falta comprar cosas nuevas para crear una rutina agradable?

No. De hecho, muchos de los mejores rituales parten de objetos y costumbres que ya tenemos: nuestra taza favorita, un libro pendiente, una manta, una pequeña caminata o simplemente diez minutos sin mirar el teléfono.

Volver, pero no volver a todo

Quizá septiembre no necesite tantos propósitos. Quizá sea suficiente con recuperar algunas cosas.

La taza que nos gusta. El libro que dejamos a medias. Una manta en el brazo del sofá. La costumbre de merendar. Una conversación sin el teléfono encima de la mesa.

En Real Fábrica nos gustan los objetos que participan de esa vida cotidiana. Los que no están hechos para quedarse perfectos en una estantería, sino para acompañarnos, gastarse un poquito y acabar formando parte de nuestros recuerdos.

Porque cuidar las cosas también puede ser una manera de cuidarnos.

Y volver a la rutina no tiene por qué ser volver corriendo.

También podemos volver despacio.

Quizás también te interese: Cómo preparar un aperitivo a la española

 

 _________________________

Real Fábrica es un proyecto nacido para reivindicar lo nuestro: lo bien hecho, lo que tiene historia y alma. Recorremos España en busca de productos tradicionales, de esos que huelen a infancia, a pueblo, a sobremesa larga. Puedes descubrir nuestras piezas en la tienda online, leer las historias que contamos en el blog y unirte a nuestra comunidad suscribiéndote a la newsletter.
Artículo anterior

Deja un comentario

Tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados